Capitulo 66
Un zumbido era lo único que escuchaba, la albina soltó un quejido sintiendo una punzada en su cabeza, dolía como el infierno, sentía las manos de alguien sacudirla de los hombros y como consecuencia le soltó un manotazo murmurando un déjame en paz. De repente todo dejo de ser borroso y lo único que sus ojos percibieron fue... Nada.
—¿En dónde estamos? —se gira a un lado observando a Nicole quien se encontraba igual o peor que ella.
Más a lo lejos estaban los demás, pero el lugar seguía pareciendo desconocido para su desgracia, a su mente vienen los recuerdos de los últimos sucesos hasta el acontecimiento del portal y todo tuvo sentido.
—Esto no puede estar pasando —susurra para si misma.
—¡Esto es tu culpa Alex! ¿A dónde diablos nos has llevado? —le acusa Nicole levantándose abruptamente para luego perder el equilibrio pero logro evitar la caída— Estamos en medio de la nada.
La antigua loba acaricia su cabeza, su ceño fruncido a falta de costumbre por la luz y solo ignora los reclamos de la otra, resopla con fastidio y revuelve su cabello con frustración.
—Ya cállate Nicole...
Inner parecía ser el más consciente de todos pero seguía optando por el silencio, su atención yendo más a su entorno. Dejo que las otras dos discutieran y solo se levantó caminando hacia el risco de la montaña.
—Taiki quería deshacerse de nosotros, eso es seguro.
El viento soplaba con fuerza, su cabello ondeando ante la suave brisa, lo único que podía ver era soledad, un bosque seco, arruinado y sobre todo agrietado, destruido. Kelly se posiciona a su lado encontrándose con el mismo panorama y luego volteo a sus espaldas, el mundo se veía como si hace años estuviera carente de vida, un terrible presagio de lo que se avecinaba.
—No estamos en Mobius ¿Verdad? —se atreve a preguntar, prefería tener que lidiar con Inner que siquiera tratar de tener una conversación decente con las otras dos.
—No... —el otro niega— Ni de cerca... ¡Eh, Alex! ¿Ha donde carajos nos has traído? —vocifera ahora yendo hacia ambas pelinegras.
—¡Ya he dicho que no fui yo! La pelirroja esa fue la que abrió el portal, yo solo intenté que no murieramos en el intento ¡Joder! Ni siquiera tengo ese poder —masculla quitándose a la otra de encima— en vez de pelear podrías tú abrir un portal y llevarnos de regreso.
—Oye si... —le apoya Nicole— Puedes llevarnos, tu también se lo chupaste a uno de esos —el azabache blanquea sus ojos ante dicho comentario.
—No puedo hacerlo solo, no soy una puta batería andante pero supongo que, con la colaboración de alguien podría —justo en ese instante se gira hacia la albina alzando ambas cejas— Imagino que también recuperaste los tuyos.
Inner mantenía la mirada fija en Kelly, ignorando las pullas venenosas de Nicole. Kelly miro sus propias manos enguantadas, cerrando los puños con inseguridad y suspiro.
—Podemos intentarlo —acepta extendiendo su mano.
Inner mira su diestra por unos segundos antes de aceptar sus manos posicionandose uno frente al otro escuchando de fondo "¿Harán la fusion de Steven universe?" seguido de un golpe y un "Auch" ambos cierran sus ojos y se concentran en buscar el camino de regreso a casa. El contraste entre ambos era palpable, las manos de Inner estaban frías, cargadas de una energía y caótica que vibraba bajo su piel como un motor a punto de estallar. En cambio, Kelly sentía una calidez latente, un flujo de poder que, aunque familiar, se sentía más denso, más débil, no quiso decir nada y solo optó por guardar silencio.
—Concentrante, es igual que la teletransportacion —murmuró Inner, con la voz distorsionada por la concentración— Necesito que tu energía sirva de ancla, o el portal nos escupirá en pedazos.
Kelly asintió en silencio, el esfuerzo era agotador. De repente, la tierra bajo sus pies empezó a temblar, pero no era un sismo natural, eran las grietas del mundo respondiendo a su llamado.
—¡Lo están logrando! —exclamó Nicole, cubriéndose los ojos con el antebrazo mientras el viento generado por el portal la empujaba hacia atrás— ¡Alex, muévete, o nos quedamos aquí para siempre!
Alex no necesitó que se lo dijeran dos veces.
Se puso en pie de un salto, arrastrando a la otra pelinegra hacia el núcleo de luz que empezaba a rasgar el tejido de la realidad.
—¡Abran paso! —exclama la antigua loba, lanzándose hacia el centro del torbellino justo cuando el espacio comenzaba a plegarse sobre sí mismo.
Kelly frunció el ceño, apretando sus labios en una fina linea, de repente sintió un tirón violento en su estómago y una fuerte punzada en el pecho que le arrebato el aire. Inner lo sintió y por consecuencia siseo reprimiendo una mueca de dolor. Ambas pelinegras se detienen al ver el portal comenzar a inestabilizarse terminando por dar un estallido final que los mando a volar de llenó.
El estruendo del portal colapsando fue lo último que escucharon antes de que la realidad se hiciera añicos a su alrededor. El impacto contra el suelo fue doloroso Kelly sintió el golpe seco del suelo contra su espalda, un contraste violento con la calidez que había experimentado momentos antes. Inner estaba a unos metros, de rodillas, jadeando mientras su aura parpadeaba débilmente como una bombilla a punto de fundirse. El esfuerzo de haber intentado canalizar una energía tan inestable como la de Kelly le había dejado cicatrices de quemaduras en los antebrazos.
—Maldita sea... —mascó el azabache, escupiendo un poco de polvo—.
Te dije... que sirvieras de ancla... no que intentaras hundir el puto barco.
Alex y Nicole no habían corrido con mejor suerte. La chica del mechón rojo estaba sepultada entre maleza mientras que Nicole colgaba de una rama que peligrosamente estaba a punto de caerse.
—El baile de fusión hubiera estado mejor —masculla la ojiazul antes de oír el crugir de la rama para luego caer de lleno contra el suelo.
La albina respira un poco más tranquila ahora que la punzada había desaparecido sin embargo, el peso de no haber podido estabilizar el portal caía en sus hombros, muerde su labio antes de intentar crear un estela de energía obteniendo únicamente chispas.
—Antes pude hacerlo... —dice en un susurro intentando forzar sus poderes a reaccionar.
—Ni te molestes —habla Inner colocándose de pie, acomodando su propio hombro regresandolo a su lugar.
—¿Y ahora que? —Pregunta Alex entre la maleza.
—Tocara buscar una fuente externa —ofrece el único hombre entre ellas— hace rato percibo una acumulación de energía en esa dirección —señala al noroeste— lo que sea que haya ahí podría ayudarnos a volver.
La pelinegra se sienta acariciando su cabeza adolorida.
—¿Y porque no hicimos eso antes?
—No creí que fuera necesario —murmura mirando de reojo a la otra.
El silencio que siguió a las palabras de Inner fue denso, cargado de una frustración que flotaba en el aire tan pesadamente como el polvo de ese mundo muerto. Alex soltó una risa amarga mientras terminaba de quitarse las hojas secas de la ropa, mirando al azabache con incredulidad.
—O sea, que nos hiciste jugar a las manualidades interdimensionales y casi nos desintegramos, ¿solo porque "ni criisti que fiiri nicisirii"? —mascó la ojigris, levantándose con un gruñido— Eres un genio, de verdad, un maldito genio.
—¿Quien fue la que dijo que abriera un portal? —contraataca el otro y la pelinegra solo se limita a fulminarlo con la mirada.
Nicole, que seguía en el suelo tras su caída de la rama, se limitó a levantar un dedo medio en dirección a Inner sin siquiera abrir los ojos.
—Si muero en este basurero, juro que mi fantasma te va a perseguir y te jalara las patas mientras duermes —balbuceó la ojiazul, rodando sobre su costado para intentar incorporarse.
Kelly, por su parte, seguía mirando sus manos. Las chispas que habían brotado hace un momento eran débiles y frias, nada comparado a lo que alguna vez llegó a ser, la sensación de insuficiencia le quemaba más que el golpe de la caída.
—Tiene razón —intervino la albina, su voz baja pero firme, intentando disipar la tensión— Mis poderes no están respondiendo, no tengo completo control sobre ellos.
—¿Acaso no hiciste lo mismo que ellos? ¿Por que los poderes de Inner y Alex sirven pero los tuyos no? —Kelly niega colocándose de pie.
—Mis poderes volvieron hace tiempo —confiesa bajando su tono de voz— pero no son ni el rastro de lo que alguna vez fue, tal vez por eso... No funcionó lo del portal.
Inner no comento nada, ni por los insultos ni ante esa última confesión, simplemente se dedicó a sacudirse el polvo de los hombros, manteniendo esa máscara de indiferencia imperturbable que estaba comenzando desesperar a los demás.
—Caminen —ordenó el azabache, empezando a avanzar hacia el noroeste— Si tenemos suerte, esa fuente de energía es algo que podamos usar.
El grupo comenzó a avanzar. El terreno era traicionero, el suelo estaba agrietado y los árboles secos parecían retorcerse en formas de agonía. A medida que caminaban, el zumbido en los oídos de Kelly regresó, pero esta vez era diferente. No era un ruido físico, sino un eco de algo.
—¿Ustedes escuchan eso? —susurró la albina, deteniéndose un segundo.
—¿El sonido de mi paciencia agotándose? Sí, fuerte y claro —respondió Alex, aunque ella también empezó a mirar a su alrededor con recelo.
—No es eso —insistió Kelly— Son... ¿Voces?
Nicole se tensó, acercándose un poco más al grupo.
—Aquí no hay nadie, solo hay polvo y... —se detuvo en seco al ver algo entre la bruma del bosque.
A unos metros frente a ellos, la "fuente de energía" que Inner había detectado empezó a hacerse visible, no era una máquina, ni una reliquia. Era una estructura cristalina que brotaba del suelo, brillando con una luz que cambiaba de un cian pálido a un violeta oscuro.
—Ahi está—respondió él, entrecerrando los ojos.
No pierden el tiempo y se apresuran a ir al destino, bajando por una pequeña colina para luego acercarse a la estructura, el azabache no lo duda y apoya sus manos y casi siente que puede respirar mejor al entrar en contacto, sin embargo, nada sucede.
—Eh... ¿Inner?
El mencionado no responde y frunce el ceño haciendo presión sobre el cristal como si eso fuera a ayudar en algo, el ojiverde sisea con molestia ante la falta de reacción de la fuente y gruñe retirando sus manos para luego darle un puñetazo reventando el cristal en mil pedazos desbordando una estela de luz que se alza en el cielo para luego desaparecer, Inner busca entre los restos de cristales y las otras tres chicas se asoman curiosas por lo que hay dentro.
—Dime que no lo mandaste todo al carajo.
—No —dice buscando para luego sacar el objeto— pero creo que encontré algo mejor.
En sus manos brillaban dos pequeñas gemas que todos conocían muy bien, verde y violeta resplandecen en conjunto reaccionando al poder que emanaba cada gema, casi parecía un sueño volver a la fuente de poder original de Mobius, aquel que podian cambiar las leyes del mundo a voluntad.
—¿Porque estarían las esmeraldas en este lugar? —pregunta Kelly con cierto recelo.
—¿A quien carajos le importa? Con dos esmeraldas en nuestro poder ya cambia la ecuación —contesta Nicole con cierto ánimo renovado— es más vámonos de una vez a partirle el culo a ese pedazo de-
—Alto ahí —le detiene Inner— si hemos encontrado dos esmeraldas aquí ¿No has pensado que puedan haber más? Si logramos conseguir más tal vez tengamos oportunidad.
—¿Percibes otras?
—No pero...
Alex se acercó, extendiendo una mano hacia la esmeralda verde. Al rozarla, una pequeña chispa gris saltó de sus dedos, reaccionando violentamente.
—Si hay dos, tiene que haber más —dice la ojigris— Pero si intentamos saltar ahora con solo dos, ¿qué nos asegura que no terminaremos en otro basurero como este?
Nicole se cruzó de brazos, mirando el horizonte agrietado con una mezcla de ambición y miedo.
—Si conseguimos una tercera, podríamos estabilizar el portal lo suficiente para no depender de... bueno —miró de reojo a Kelly— al menos podremos llegar más lejos.
Kelly no se ofendió, estaba hipnotizada por la esmeralda violeta. Dio un paso al frente, sintiendo que el frío de sus manos empezaba a desaparecer por la mera proximidad de la gema, casi era relajante.
—La primera vez que Sonic me hizo buscar una esmeralda del caos fue junto a la idiota de aquí —dice para molestia de la otra quien hace una mueca ofendida por su respuesta— en su tiempo solo tuve que rastrear su energía.
Kelly extiende su mano en una petición silenciosa que el azabache sabe interpretar, le entrega una esmeralda y la albina cierra sus ojos conjurando las palabras que algunas utilizo en ese tiempo, la gema comenzó a brillar entre suaves destellos que simulaban los latidos de un corazón.
—Por alla—señaló Kelly, apuntando en la dirección opuesta a la que habían venido—. Hay algo allí abajo, algo difícil de encontrar.
El grupo no perdió el tiempo. Con la esperanza renovada, el terreno traicionero ya no parecía un obstáculo tan grande. Sin embargo, a medida que se acercaban a la zona que Kelly había señalado, el aire empezó a calentarse. El suelo ya no estaba solo agrietado; estaba fundido en ciertas partes, convirtiendo la tierra en una superficie resbaladiza.
—Esperen —detuvo Alex, olfateando el aire— Huele raro.
Desde las profundidades del suelo, un rugido sordo hizo temblar las piedras bajo sus pies. No era un animal, era un sonido diferente y gutural que resonó en los huesos de todos, las piedras comenzaron a temblar y el suelo se agrietó hasta desvanecerse en mil pedazos, garras oscuras comenzaron a emerger del suelo, cubiertas de sangre seca que se arrastraron por el suelo causando un chillido molesto, los cuatro presentes retrocedieron inconscientemente mientras la cosa desconocida se alzaba frente a ellos, era como si mil cuerpos se hubieran deformado y obligados a estar juntos, inmediatamente su atención se dirige a la pequeña gema rojiza incrustada en su pecho y casi se puede escuchar como todos tragan saliva nervioso.
—¿A-Algunos de ustedes jugo Doom? —balbucea la ojiazul incapaz de moverse.
En el centro de su torso, donde debería estar un corazón, la Esmeralda Roja palpitaba bombeando una energía escarlata que alimentaba las venas oscuras del monstruo.
—¿Doom? Cómo se nota que nunca tocaste el Bloodborne —dice Alex retrocediendo un paso.
—¡Corran! —ordenó el azabache con fuerza— ¡Alex distraelo! Y Nicole no hagas una estupidez.
Nicole, saliendo de su estupor, asintió con el rostro pálido y comenzó a trepar por los restos de un pilar de piedra cercano, buscando una posición que la dejara a salvo de los zarpasos de lo que sea que fuera eso.
—¡Oye, cara de pesadilla! —vocifero Alex, lanzándose hacia adelante con una velocidad sorprendente. Sus nudillos impactaron contra una de las placas óseas de la criatura, provocando un estallido de energía que hizo que el monstruo retrocediera un centímetro— joder, eres más feo que los que están en Mobius.
El guardián respondió con un rugido que no salió de su boca, sino de las grietas de su cuerpo, y lanzó un zarpazo que Alex esquivó por un pelo, dejando tres surcos profundos en el suelo.
Kelly se quedó un momento paralizada, observando el brillo rojo, el zumbido en su cabeza se volvió un grito y pronto descubrió que las voces no provenían de la esmeralda, no estaba simplemente incrustada, era algo más.
—Hay que recuperar la esmeralda, ya —exclamó la albina, tratando de estabilizar su propia respiración.
Inner la miró de reojo, antes de voltear a ver a la criatura.
—Hazme un camino entonces —le lanzó la esmeralda de vuelta tomando rumbo hacia la criatura.
El azabache acelera su paso en dirección al monstruo invocando sus cuchillas, la antigua loba toma esto como una señal para atacar e invoca sus propias armas siguiéndole el ritmo al ojiverde, la bestia gruñe hacia ambos azabaches y alza una de sus garras para atacar recibiendo un golpe en uno de sus ojos e inmediatamente mira a Nicole quien sonríe nerviosa antes de salir corriendo esquivando un zarpazo dándoles el tienpo suficiente a sus amigos para cortar las piernas del monstruo obligándolo a caer de rodillas seguido de soltar un alarido de dolor. En el aire comienzan a brillar pequeños destellos azules y violetas hasta desplegarse un camino hacia la cima.
—¡Ahora! —exclama la albina, haciendo uso de su poder para mantener los escalones.
Inner toma eso como su señal y corre subiendo los escalones, esquivando las garras de la bestia que intentan alcanzarlo mientras las otras dos pelinegras buscaban distraerle, pisando el último escalón el azabache toma impulso y salta, sus cuchillas desaparecen y son remplazadas por una enorme hoz que toma entre sus manos clavandola en el cuello del monstruo cortando su cabeza la cual cae en un estruendo contra el suelo levantando tierra y humo. El cuerpo tardo pero término por perder el equilibrio y cae de forma estrepitosa contra la tierra.
Inner aterrizó con agilidad sobre la espalda de la criatura muerta, la hoz gigante desapareciendo en un destello verde mientras recuperaba el aliento. Su mirada se clavó de inmediato en el torso del monstruo, donde la Esmeralda Roja seguía incrustada, palpitando ahora con un brillo más apagado, saltó desde la espalda del monstruo y se paró frente a su pecho. Sin dudarlo, hundió la mano en la carne sombría y putrefacta de la criatura, cerrando los dedos alrededor de la gema. Con un tirón seco, arrancó la gema del cuerpo.
—Tres —murmuró Inner, sacudiendo su mano de los restos de sangre.
—¡Hurra! —musito la ojiazul con voz cansada y Alex suelta una risita burlona.
—Si ni siquiera hiciste nada.
—¡Claro que sí! Ayude a distraer a esa cosa además escalar ese risco no fue fácil, llevo dias sin comer.
Y ahí iban de nuevo.
—Volvamos a intentarlo —propone Kelly entregándole las otras esmeraldas— lo mejor sería no volver directamente al castillo, si no buscar recuperarnos antes de volver —el azabache asiente dándole la razón.
Ambos sostienen las esmeraldas canalizando la energía de estas hasta que comienzan a flotar a su alrededor, tal como la primera ambos juntan sus manos concentrándose en el portal.
—Concuerdo, necesitamos recuperar fuerzas antes de atacar.
Las esmeraldas comenzaron a brillar con más intensidad e igual que la primera vez, la realidad empezó a agrietarse, un portal formándose hasta cobrar fuerza, la punzada vuelve pero la albina no permite que le afecte y hace su esfuerzo para no perder el control, finalmente con una onda expansiva el portal se estabiliza reflejando del otro lado la entrada de Mobius, al notar esto ambas chicas celebran que está vez si funcionó.
—¡Ahora sí! Un portal se interpone entre mi puño y la estúpida cara de mi primo —celebra Nicole quien no duda en saltar al otro lado.
—Pues ve haciendo cola —dice la otra yéndose tras de ella.
Inner soltó las manos de Kelly, dejando que las tres esmeraldas orbitaran a su alrededor como pequeños planetas. Sus ojos verdes, que durante el día se habían mostrado enfadados ahora se mostraban calmados, a pesar del infierno que les esperaba del otro, era un alivio saber que podrían salir de ahí.
—Oye...—murmuró con su habitual tono seco, aunque había una concesión implícita en sus palabras— sobre lo que dije allá en el castillo —la albina niega.
—Tienes tus razones para estar molesto —atrae las esmeraldas hacia así sosteniendo estás entre sus brazos— creeme que la persona más molesta conmigo soy yo misma y me enfurece que todo esto se deba a mí pero aun así... en el fondo agradezco que a raíz de esto yo siga viva.
El azabache solo asiente guardando silencio, para luego mirar el núcleo de luz esperando por ellos.
—Venga... Vamos, el portal no durará para siempre.
Kelly asiente y avanza siguiendo al azabache, realmente anhela poder descansar un poco, observa como su amigo cruza el portal de regreso a Mobius, la albina suspira y finalmente da un paso adentrándose de regreso a su lugar de nacimiento.
Ya faltaba poco para el final de todo esto.

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