Capítulo 65
—Asegurense de hacer el menor ruido posible —murmuro el azabache avanzando lentamente.
—¿De que sirve si ya saben que estamos aquí? —contesta la bruja mirando con disgusto a su alrededor.
O haciendo el intento, realmente no se veía un carajo.
—¡Shhh! —le silencio Aidra— la idea es que los otros sean la distracción.
Raven blanqueo sus ojos y solo continuo, Kelly había tenido razón desde un principio, Mephiles sabía donde se encontraba el team Sonic por lo que, llevarlos a todos no había sido difícil, difícil estaba siendo avanzar entre tanta oscuridad y sobre todo encontrar a los chicos, sin poderes o alguna señal de energía era más complicado encontrarlos y tiempo era lo que menos tenían.
—No se ve nada —mascó Raven entre dientes, extendiendo una mano para no chocar contra las paredes de piedra fría que parecían sudar una humedad pegajosa.
—No estamos jugando —le recordó Aidra en un susurro gélido. Sus ojos, más acostumbrados a las sombras captaban apenas los contornos de un pasillo que parecía no tener fin— Si Black siente un solo rastro de nuestra magia antes de que saquemos a Sonic y a los suyos, este lugar se convertirá en nuestra tumba.
Se detuvieron en seco. Un goteo rítmico resonaba al fondo, pero no era agua. Era algo más denso, algo que golpeaba el suelo con un sonido pesado.
—Huele a ozono quemado —murmuró Jade, arrugando la nariz.
El azabache asintió, su mano apretando el mango de su daga. Frente a ellos, una puerta reforzada, No había guardias, lo cual era aún más inquietante.
—Preparense —advirtió Aidra, colocando sus dedos sobre la cerradura.
Los demás asintieron, sus ojos brillando con una chispa de magia contenida.
—Solo hazlo. No quiero estar aquí cuando el lunático decida que ya se aburrió de Scourge —murmura el pelinaranja con escalofríos.
Con un movimiento fluido, Aidra forzó la estructura molecular de la puerta. El metal gimió, un sonido que para sus oídos sonó como un trueno en el silencio sepulcral, y la hoja de acero se deslizó hacia un lado.
—Llegamos —susurró Aidra, pero su alivio duró poco.
Inmediatamente algo o alguien se le lanzo encima al hechicero causando un revuelo, otra figura más le siguió y Jade apenas pudo reaccionar cuando estaba de cara contra el suelo. Quedando solamente Kelly y Raven ambas se colocan de espalda la una con la otra pero una patada baja hace que la bruja pierda el equilibrio y en un intento de estabilizarse se lleva a la albina al suelo.
—Ahora si malditos energúmenos... —Murmuro alguien y la albina no tarda en reconocer la voz.
—¿Alex?
La otra voz no responde.
—¿Kelly? —dice luego de unos segundos, denotándose la extrañesa en su voz.
Aprovechando el descuido de la otra, Raven aprovecha y le mete una patada a la azabache y crea un esfera de energía iluminando vagamente el lugar.
—¿No se supone que ustedes eran prisioneros? —masculla Jade y Nicole alza una ceja dejando a este libre.
—Perdon, queremos vivir.
Inner arruga la nariz y resopla con fastidio antes de soltar al hechicero, mira con cierto disgusto a este antes de seguir.
—¿Que hacen aquí? Creí que todos...
—¿Habían perdido sus poderes? —el azabache niega acariciando su hombro adolorido— No puedes atacar aquello que no puedes ver y ese tipo está falto de melanina
—¿Dónde están los demás? —habla finalmente la albina a lo que Nicole niega.
—La última vez que los vimos fue cuando nos trajeron hasta aca, nos separaron.
—Como si cada uno tuviera una función diferente —reafirma la más alta— Por cierto ¿Alguien tiene agua? No he bebido nada en días.
—¿Te sirve vodka? —ofrece Jade.
—¡Mejor todavía!
Alex le arrebata la cantimplora y se toma toda la bebida de un trago soltando poco después un suspiro aliviado limpiando los restos del líquido de su barbilla.
—Bien, encontramos tres solo faltan... Todos los demás —obvia la bruja.
—No sabemos dónde están el resto pero me hago una idea —Inner toma la delantera— Black puede que esté en lo profundo del castillo, ahí fue donde lo vimos la primera vez, los demás deben estar desperdigados en las otras habitaciones, no debe ser muy lejos de aquí.
—El resto de nosotros se están encargando de distraer a los monstruos, nos están dando el tiempo suficiente —informa el hechicero dirigiéndose a la puerta— por cierto, no sé si ella pueda —señala a Nicole— pero ustedes dos, creo que pueden recuperar parte de sus poderes si absorben la energía de las criaturas.
—Ohh vaya, siempre quedó por fuera —susurra la ojiazul.
—Ni siquiera tenías poderes en primer lugar, eso que tenías antes solo fue una incongruencia del guión —se burla Alex recibiendo un suave puñetazo de la más baja.
—Cierren el puto hocico —masculla Raven recibiendo una mirada asesina de las otras dos.
Justo cuando están por discutir con la bruja el sonido de un telecomunicador interrumpe la posible pelea.
—¡Buenas noticias~! —musita Night al otro lado.
—¿Scourge ganó?
—No tan buenas, pero hemos encontrado a un grupito.
—¿Está Summer ahí? —se adelanta a preguntar la antigua loba.
—¿Quien carajos es Summer? —responde el otro— solo está la mami buenota de Rou- ¡Ay! —de fondo de escucha un golpe junto a un insulto borroso— El Sonic gris, el ahora soy perfecta para ti Sonic y... otra ahí.
—Jade, Raven, ya saben que hacer —ambos asienten y se adelantan yendo por otra dirección— cuídalos hasta que lleguen, nosotros buscaremos al resto —corta la transmisión— sigamos.
El hechicero se adelanta caminando al frente, ahora usando su propio poder para iluminar, más atrás le siguen Alex y Nicole compartiendo una eventual palabra y por último quedaron Kelly e Inner quienes se mantuvieron en absoluto silencio.
El silencio solo invade los pasillos de aquel abandonado castillo, revisan habitación por habitación sin éxito alguno, faltaba el resto y aún no había señales de ellos, comenzaba a hacer agotador pero lo que seguía siendo una discordia era la falta de ruido. Kelly pensó que si Scourge y Mephiles estaban al frente tal vez el ambiente debería sentirse más tenso.
Era demasiado extraño y confuso.
Inconscientemente rasca su brazo y solo sigue, cruzan otro pasillo y comienzan a bajar unas escaleras que dan paso a otra serie de puertas las cuales se apresuran a revisar, tras no encontrar nada solo siguen con decepción, al doblar una esquina son interceptados por una criatura la cual gruñe antes de lanzarse contra ellos recibiendo una fuerte patada por parte de Nicole para luego ser sujetado por Alex quien contiene a la cosa.
—¿Cuál es el truco? Quiero ser bonita y fuerte de nuevo.
—Su cráneo —señala esté haciendo un movimiento con sus dedos.
La ojigris coloca sus manos alrededor de su cabeza y frunce el entrecejo enfocándose, justo como antes la criatura cayó inerte en sus brazos y Alex no dudo en empujar a la criatura para luego presionar su cabeza hasta hacerla estallar.
—Un poco más de discreción ¿No? —Murmura la ojiazul.
—Igual no está muerto.
—¿Cómo te sientes? —pregunta Inner y la antigua loba sonrie petulante.
—Con ganas de patear un culo en específico —dice golpeando sus puños.
—Sigamos.
Ya de regreso a la acción, continúan con su camino ahora Nicole estando de morritos al ser de nuevo la que no tiene poderes, nuevamente se instala el silencio en el espació y la albina se abraza a si misma sintiendo escalofríos a causa de la temperatura nocturna, se detienen en otra habitación, el hechicero les indica en silencio que revisen y eso mismo hacen. Está vez Inner se va detrás de su amiga, siguiéndola sin pronunciar palabra alguna para la incomodidad de esta misma quien no puede evitar sentir los ojos neones de este en toda su espalda, inevitablemente un suspiro pesado escapa de sus labios y la albina observa al techo antes enfrentar al más alto.
—¿Podrías...? Es molesto.
—Perdon, me sigue sorprendiendo que te hayas bañado —escupe con molestia.
Oh sí, era su amiga pero seguía molesto desde la última vez.
Kelly apretó la mandíbula y cerro sus puños con tanta fuerza que podía sentir sus uñas clavarse en su piel, respiro profundamente contando mentalmente antes de responder.
—Tenia que, esas mierdas invadieron la casa y ustedes tenían días sin aparecer, reprocharme es lo menos que puedes hacer en estos momentos —señala y el ojiverde solo sonríe con amargura.
—Claro, porque han venido tus amiguitos —murmura— ¿Que es mejor? ¿Gracias Kelly por ayudarnos o gracias Kelly, por tener la puta decencia de hacer algo cuando llevamos meses tratando de ayudarte a pesar de lo muy jodida que puedes llegar a ser?
—¡Perdón! La próxima vez dile al jodido de tu hermano que no se meta donde no lo llaman, si no fuera por él yo estaría 3 metros bajo tierra y nada de esto hubiera pasado.
—Sabes que lo hizo porque no soportó perderte... —Murmura, ahora bajando la voz— conoces lo que vivió con Cristal, Dero no iba a permitir que se repitiera la historia.
La albina chasqueo la lengua.
—Pues he aquí el resultado...
—¿Todo en orden? —pregunta Aidra mirando a ambos presentes.
Kelly le dedicó una última mirada a Inner antes de voltear hacia Aidra y asentir a modo de respuesta y regresar con los demás. El hechicero permanece unos segundos más antes de darse la vuelta e ir detrás de la albina dejando en completa soledad al azabache quien resopla con fastidio ante la presencia del hechicero.
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—¿Por qué debería creer en tus palabras? —comenta moviendo la cuchara en círculos dentro de la taza de té —Digo, ya venci a un Sonic... ¿Que tienes tú de especial?
El ojo del peliverde tiembla ante dicho comentario.
—Yo soy mejor que esa imitación barata buena para nada y tengo mucho mejor control sobre la energia caos—afirma apuntando su dedo pulgar hacia su pecho cicatrizado con suficiencia y el azabache solo alza una ceja.
—No la tienes porque si tú versión original —recalca la palabra para molestia de Scourge— fue derrotado en su mejor momento, significa que tú —lo mira de arriba a abajo— no eres gran cosa —y con ello le da un sorbo a su té— todavía le falta azúcar —murmura para si mismo.
—¡Ya tiene suficiente azúcar! —vocifera el peliverde quien sujeta algún objeto antes de estrellarlo contra la taza.
El azabache mira la pieza de porcelana destruida por unos instantes antes de chasquear lengua y tirar los restos al suelo.
—Bien... Además de fingir que tus amigos no andan paseándose por los pasillos del castillo ¿Que quieres?
El peliverde se enderezó, recuperando la compostura con un esfuerzo visible. Se acomodó las gafas sobre el cabello y miró a Black con una sonrisa torcida, desprovista de su habitual burla. Había algo más oscuro en su expresión ahora.
—Sabes que están ahí y los dejas jugar, supongo que tienes el ego suficiente como para subestimarnos.
Se inclinó hacia adelante, colocando sus manos sobre la mesa importandole poco los restos de porcelana.
—No puedo quejarme, sería un mal anfitrión si solo los sacase de aquí, hay que divertirse un poco ¿No crees? —Scourge clavó su mirada en los ojos de Black.
—Propongo algo más divertido, detén esta farsa. Déjalos ir. A cambio, yo te daré algo mejor, una alianza que hará temblar este mundo. Confía en mi, conquistar reinos se me da de lujo.
El azabache golpea suavemente la madera con la punta de su dedo índice y solo apoya su barbilla sobre diestra.
—Supongamos que aceptó ¿Que ganó yo a cambio?
—¡Pff! Ya te lo he dicho ¿No? —Black niega sacando una nueva taza de té llenando esta del líquido.
—Eso no es de mi interés, mirá —coloca la taza sobre la mesa— valoro tu intento de ser un héroe y lo que sea, pero ya tengo lo que necesito aquí —señala a su alrededor— lo único que tú tienes que pueda importarme está rondando por los pasillos del castillo en estos momentos, si la entregas puedes llevarte a casi todos.
Scourge aprieta sus puños al saber a qué se refiere y el otro solo sonríe.
—¿Por qué la necesitas?
—Tiene algo que me pertenece, es fácil.
El peliverde chasquea la lengua y se endereza cruzándose de brazos para luego mirar a su alrededor. Demasiado oscuro, poco visible, pero eso no supone un problema, sabe que el azabache prefiere mantenerse en las sombras y es mejor así.
Scourge suelta un suspiro y rasca su nuca mirando al fondo del gran salón.
—Sabes si me pidieras a cualquiera del team pendejos te digo que si, incluso de mi propio equipo, creeme con todo gusto te entrego a Night o a Jade pero ah... —niega, sus ojos fijándose en las sombras que comenzaban a tomar forma detrás del azabache— ella es un caso especial ¿Me entiendes? No la voy a dejar a manos de alguien de dudosas intenciones.
Black se coloca de pie y da un paso hacia adelante, ignorante de lo que acontecía allá atrás, sus dedos se deslizan por el cabello del otro su cuello para disgusto del mayor que casi se siente asqueado por el toque ajeno, el azabache alza la mirada y entrecierra los ojos mostrandose contento.
—Lo sé... Por eso nunca iba a ver un trato en primer lugar.
Su toque gentil es reemplazado por un fuerte agarre que es interceptado por sombras que sujetan el brazo del pelinegro, Scourge toma la oportunidad y se libera para luego darle un puñetazo en el rostro para luego ser arrastrado a la oscuridad por Mephiles.
—Mira que pelear se te da fatal a diferencia de tu contraparte —se burla doblando las mangas de su chaqueta de cuero hasta sus antebrazos— yo que tú me rindo.
Black se quedó de pie, acariciando su barbilla donde el puño de Scourge había impactado. La sangre que escupió se deslizó por su túnica negra, pero no había rastro de dolor en su expresión, solo una curiosidad gélida. Mephiles y Scourge, ahora en el extremo opuesto del salón, se preparaban.
—Has dicho que eres un Sonic ¿Verdad? —murmuró Black, su voz resonando en las sombras— Supongo que no estará mal tener a dos en mi colección.
Lentamente, Black extendió su mano izquierda. Las cerraduras que reforzaban la puerta se tensaron y comenzaron a vibrar. Un zumbido sordo llenó el aire.
—¡Ahora! —rugió Scourge, su cuerpo envolviéndose en una estela de energía verde esmeralda.
En un parpadeo, Scourge desapareció moviéndose a alta velocidad. Black apenas tuvo tiempo de alzar la mirada cuando un torbellino verde impactó contra su pecho con la fuerza de un meteorito.
Black retrocedió dos pasos por el impacto, pero no cayó. Scourge no se detuvo y aprovechando la inercia, comenzó a girar alrededor de Black a una velocidad vertiginosa, lanzando puñetazos y patadas cargadas de energía caos que resonaban como truenos.
Mientras Black estaba ocupado con la tormenta verde que era Scourge, Mephiles actuó. No se movió físicamente; se disolvió. Se convirtió en una sombra líquida que se deslizó por el suelo acercandose al azabache.
Mephiles emergió de las sombras detrás de Black. Extendió sus brazos, y ramas de oscuridad pura brotaron de sus palmas, envolviendo las extremidades de Black como grilletes invisibles.
El peliverde aprovecha y le propina una serie de golpes hasta que él último es destino por una extremidad ajena, se gira y pronto encuentra una figura oscura a su lado antes de recibir un puñetazo de lleno en el rostro.
Lentamente, Black cerró su puño derecho y una estela brillante emerge de su palma con un movimiento fluido, ignoró las ataduras de Mephiles y extendió su mano hacia el suelo. El zumbido se intensificó de las sombras más profundas del salón, las criaturas comenzaron a emerger. No una o dos, hordas. Las criaturas no atacaron al azar; se movieron con coordinación y se lanzaron contra Scourge, interrumpiendo su asalto de velocidad, y se amontonaron sobre la forma sombría de Mephiles, tratando de materializarlo a base de puro peso y carne corrupta.
El azabache alza su diestra las criaturas comenzando a rodearlo como un escudo de carne viva, una serpiente enroscandose en brazo, sus ojos se fijan en la sombra en el fondo y entrecierra los ojos.
—Supongo que es un riesgo que puedo tomar.
La luz se enciende y el oscuro queda expuesto siendo ahora perseguido por las criaturas, visto esto no le queda más opciones que desvanecerse en el suelo y desplazarse rápidamente.
Scourge aterrizó de pie tras el impacto, derrapando sobre el suelo de mármol mientras sus botas sacaban chispas. La horda se le venía encima como una marea negra.
—¡Mephiles, muévete! —rugió el peliverde, viendo cómo la luz actuaba como un faro que disolvía los escondites de la sombra.
Scourge no esperó. Se convirtió en un borrón esmeralda, atravesando la primera línea de criaturas. Su fuerza bruta le ayudo a abrirse camino sin embargo, por cada diez que caían, veinte más emergían de las paredes.
—Son como cucarachas... —mascó Scourge entre dientes, sintiendo cómo el cansancio empezaba a picar en sus músculos.
Mephiles, por su parte, se desplazaba por el suelo como un rayo de oscuridad líquida, esquivando las garras que intentaban materializarlo. La luz intensa le quemaba los bordes de su esencia. Cada vez que intentaba emerger para atacar, una de las criaturas se lanzaba sobre su posición, obligándolo a sumergirse de nuevo, aprovechaba los descuidos y atacaba a las concentraciones de grietas para acabar con los enemigos.
El azabache observaba la escena con una calma aterradora, sus ojos se desvían hacia arriba y una risita nasal es su única reacción.
—Venga...
Una vibración masiva sacudió los cimientos del castillo. No venía del salón, sino de los niveles inferiores. Un estallido de energía roja atravesó el techo de uno de los pasillos laterales, haciendo que el polvo cayera sobre la mesa de té ahora destruida.
Black detuvo su avance un segundo, sus ojos fijándose en la puerta del fondo.
—¡Es mi turno! —Vocifero Night invocando sus cuchillas.
A su lado se posicionan Fire y Kinomi, ambos demonios abriéndose paso entra las criaturas en dirección al azabache, Por otro lado entraron Jade, Raven yendo en apoyo a Scourge. Los ojos del azabache se enfocan en diferentes puntos de la habitación y suspira ciertamente decepcionado. Mephiles, viendo que la atención de Black se dividía entre los nuevos atacantes, encontró su oportunidad. Aprovechando la presencia de los demás, el oscuro se desplazó velozmente por los puntos ciegos creados por los escombros.
Emergió justo detrás de Black, pero esta vez no buscó inmovilizarlo. Sus manos se transformaron en garras de cristal oscuro, cargadas con una energía negativa que distorsionaba el espacio a su alrededor.
—¡Se acabó el juego! —siseó Mephiles, lanzando un zarpazo directo hacia la espalda del azabache.
Pero el impacto nunca llegó, Mephiles no pudo siquiera moverse porque algo se lo impidió, el silencio invadió la habitación y pronto un brillo esmeralda emergió de todos los cuerpos deteniendo la pelea.
—¿Pero que demo...? —intento moverse solo para terminar levitando en el aire.
—No pedí tu ayuda —murmura el azabache mirando al resto.
Levitando en el aire, bajó la pelirroja posicionandose justo a su lado, con un movimiento junto a todos en un grupo dejándolos caer justo en medio de la habitación, Taiki camina al frente hasta estar en frente de ellos.
—Se suponía que éramos un equipo —murmuro Night con fastidio.
—Ni siquiera me intentaron rescatar —reprocha desenfada antes de mirar a su acompañante— ¿Tomarás su poderes o los llevo con los demás?
Las criaturas se levantan y pronto se dispersan por los pasillos detrás de las presas restantes.
—El verdecito y el oscuro se quedan y los demás... lanzalos por un portal.
Varios "¿Que?" Se escucharon en coro y la pelirroja sonrio satisfecha con la respuesta, con unos moviendo la realidad comenzó a quebrantarse hasta forma varios portales.
—¿¡En serio la prefieres a ella que a mí?! —Vocifero Scourge luchando por liberarse.
—¡Ni siquiera tuvimos tiempo de lucirnos en pantalla! —Chilla el demonio.
—Top nerfeadas más grandes de la historia —murmura Jade.
Y con un movimiento todos fueron lanzados por distintos portales dejándo el lugar en absoluto silencio.
—¿Que has hecho? —pregunta incrédulo— ¡¿Ha donde los has enviado?! —grita furioso siendo ignorado por los otros dos.
—Encargate de los restantes, yo terminaré por acá —avisa sus ojos ahora fijándose en sus dos nuevos acompañantes.
Los otros dos se sumergen en una breve conversación entre los gritos de su compañero que el oscuro no presta atención, su única atención está en el pequeño detalle que acaba de notar.
No hizo el intento de defenderse porque no lo vio en primer lugar.
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El grupo se movía con velocidad por los pasillos sin embargo la vibración que sacudió el castillo fue diferente a las anteriores; no fue un estallido de fuerza, fue un cambio en la física del lugar. El aire se volvió más denso, y la tenue luz que Aidra mantenía comenzó a parpadear con un tono verdoso que no auguraba nada bueno.
—¿Sintieron eso? —susurró Liz abrazándose a sí misma mientras el frío del ambiente calaba hasta sus huesos.
Aidra no respondió de inmediato. Sus ojos azules escaneaban la oscuridad, pero por primera vez en toda la incursión, se veía genuinamente inquieto.
—La energía de Scourge... desapareció —soltó, su voz apenas un hilo— Y la de Mephiles también... Maldición.
Alex apretó los puños, el poder que acababa de absorber de las criaturas quemándole bajo la piel.
—Ese maldito lo hizo de nuevo —mascó la ojigris.
—Ah... —el hechicero revuelve su cabello— la energía de los demás también desapareció ¿Dónde está el resto? —Pregunta ahora dirigiéndose a los otros.
—En el salón del trono —responde finalmente Silver— Parece que solo a ellos los necesita.
Aidra detuvo su caminar, su mano iluminada temblando ligeramente. La desaparición de las presencias de sus amigos solo era un presagio de lo sé aproximaba
—Si solo los necesita a ellos... —Kelly dejó la frase en el aire, mirando al ojiazul de reojo.
—Nos está acorralando —completó, su voz firme— Está despejando el camino para que no tengamos a dónde huir ni quién nos respalde.
Inner, que se había mantenido en silencio, dio un paso al frente, sus ojos neones brillando con una intensidad peligrosa.
—No vamos a quedarnos aquí esperando a que mande a sus mascotas por nosotros —mascó el azabache, apretando los puños—. Si están en el salón del trono, ahí es donde iremos.
—Iremos me suena a manada —reprocha el hechicero.
—¿Te piensas huir? —cuestiona el ojiverde.
—No, pero ustedes si, Metal Sonic.
Inmediatamente el robot se hace presente asustando al resto, a diferencia de los demás, el robot seguía conservando su forma de erizo.
—¡No nos sacarás de aquí, Blaze sigue...!
—¡Y Sonic...! —exclama el rubio.
—¡No pienso llevar conmigo peso muerto! Ellos tres pueden pelear —señala a Inner, Liz y Alex— pero ustedes no.
—¿Disculpa? —se pronuncia la antigua murciélago claramente ofendida— No pienso irme sin mi equipo.
El ambiente se volvió aún más tenso bajo la luz parpadeante. Aidra no se dejó llevar por la indignación de Rouge, al contrario, su expresión se volvió mas gélida.
—Escúchame bien —siseó el hechicero, dando un paso hacia ella— No es una sugerencia. Si entras ahí sin poderes y sin una forma de defenderte, lo único que vas a lograr es ser una molestia.
Metal Sonic permaneció estático, sus ojos rojos procesando el nivel de hostilidad en el pasillo.
—Análisis: La tasa de supervivencia del grupo completo en un enfrentamiento directo es de 3.2% —la voz del robot resonó, monótona— Sugerencia: División de activos. Los combatientes de alto rendimiento deben proceder al nivel superior. El personal no esencial debe ser evacuado.
—¡No soy personal no esencial! —exclamó el Tails, apretando los puños, aunque sus manos temblaban ligeramente por la presión del ambiente— ¡Sonic está ahí adentro! ¡Ustedes no han visto lo que le han hecho!
—Y no lo vas a ayudar si terminas convertido en una de esas cosas —intervino Alex, cruzándose de brazos— El hechicero tiene un punto, aunque sea un imbécil al decirlo.
Kelly miró a sus amigos, sintiendo el peso de la decisión, el castillo parecía estar cobrando vida propia, cerrando pasillos y alterando la realidad a cada segundo.
Comenzaba a ser sofocante.
—Váyanse con Metal —dijo la albina finalmente— Si nosotros logramos llegar al salón del trono y salvar a los demas necesitaremos que alguien esté afuera esperando para sacarnos a todos. Si todos nos encerramos ahí, él gana por defecto.
Inner asintió, su mirada neón se clavó en los que debían irse.
—Hagan lo que ella dice. Si de verdad quieren ayudar a Sonic y a los demás, asegúrense de que haya un camino de regreso —el azabache miró a Aidra—. ¿Y tú? Supongo que el "cerebro" del equipo viene con nosotros.
Aidra soltó un bufido sarcástico mientras preparaba un hechizo de localización.
—Por supuesto.
Metal Sonic comenzó a emitir un pitido de advertencia. Las criaturas de los niveles inferiores ya estaban cerca; se podía escuchar el sonido de garras raspando la piedra justo debajo de sus pies
.
—Iniciando protocolo de escolta en 5, 4... 3... 2,2,2 —un corto circuito y el robot es alzado en el aire antes de ser aventado al fondo.
El sonido del metal chocando contra la piedra resonó de forma estruendosa en el final del pasillo. Metal Sonic no tuvo tiempo de reaccionar; su cuerpo fue revoleado como si fuera un simple juguete de hojalata hacia la oscuridad del fondo.
El conteo se detuvo siendo reemplazado por un silencio que pesaba más que la propia estructura del castillo.
—Mira que no me ha costado nada encontrarlos —La voz de la pelirroja descendió desde el techo.
—¿T-Taiki? —murmura Inner sorprendido de ver a su hermana.
Ella no bajó caminando. Se materializó desde el techo, levitando por hilos de esa misma energía esmeralda que había detenido la pelea en el gran salón. Su mirada, se clavó directamente en Kelly.
—A veces me preguntó porque los pelinegros se obsesionan tanto con las albinas—siseó, aterrizando con una ligereza inhumana entre el grupo y la salida— tú vienes conmigo y ustedes...
Un fuerte puñetazo manda a la pelirroja al fondo, su cuerpo atravesando varios muros a causa de la fuerza ejercida Alex, sonríe con satisfacción.
—Eso se sintió bien.
La pelirroja gruño molesta alzándose entre los escombros, el castillo volviendo a temblar.
—¡Ustedes!
Inner apretó la mandíbula, sus ojos escaneando la posición de la pelirroja. Ella estaba bloqueando el único camino de evacuación. Detrás de ellos, el sonido de las garras de las criaturas se hacía cada vez más fuerte; estaban subiendo las escaleras, atrapándolos entre los pasillos, en un acto de valentía, Silver se posicióna frente a Rouge y Tails sintiéndose frustrado por no poder intervenir en la pelea.
—Hay que salir de aquí —murmuró Inner sin quitarle la vista a la pelirroja.
Kelly sintió el nudo en su garganta. La autoridad que había mostrado segundos antes flaqueó al ver a Taiki convertida en su nueva carcelera. El ambiente era sofocante, el oxígeno parecía escasear mientras la magia esmeralda de la pelirroja vibraba en sintonía con los latidos del castillo.
El ojiazul apretó la mandíbula y cerro sus puños sintiendo la concentración de energía emerger en sus manos, era ahora o nunca.
—¡Vayanse ahora!
Antes de que Taiki pueda atacar es interceptada por Aidra quien busca inmovilizarla, reaccionando a su voz, el robot toma vuelo y sujeta a Silver, Tails y a Rouge, recibiendo una patada de Nicole quien se niega a ser llevaba y contra todo pronóstico se lleva a los otros tres al lado contrario.
—¡Ni siquiera lo piensen! —vocifera la pelirroja.
Un portal se abrió en medio del pasillo llevándose consigo todo a su voluntad, el robot forcejeando para poder irse y los restantes sosteniéndose de las paredes en un vago intento de no ser llevados.
Aidra mantenía sus pies firmemente anclados al suelo mediante runas, pero sus brazos temblaban por el esfuerzo de contener a Taiki. La pelirroja, con el cabello flotando como si estuviera bajo el agua, forcejeaba contra las cadenas de luz azul del hechicero, su rostro contraído en una mueca de furia pura.
—¡Suéltame! —rugió ella, liberando una onda de choque que agrietó las paredes.
Metal Sonic, con sus propulsores al máximo, emitía un chirrido metálico de protesta. Sus garras mecánicas estaban enterradas en el marco de una puerta de piedra mientras que Silver, Tails y Rouge se sujetaban con todas sus fuerzas, los tres colgaban en el aire, succionados por la fuerza del portal que se abría justo detrás de ellos.
Kelly se sostenía de una columna, viendo cómo todo se iba al carajo. A un lado, sus amigos estaban a punto de ser absorbidos por un portal de destino incierto, al otro, Inner y Liz se preparaban para lanzarse al combate contra Taiki. Alex, viendo que Aidra no aguantaría mucho más y que el portal estaba ganando la batalla, tomó una decisión. Canalizó toda la energía que le quedaba en sus piernas y, en lugar de atacar a Taiki, se lanzó hacia el centro del portal.
—¡Si nos vamos a la mierda entonces nos vamos todos! —rugió la ojigris.
El impacto de su energía cinética contra el borde del portal causó una explosión de chispas que cegó a todos por un segundo y de repente, todo se calmó. El robot aprovecho y escapó junto a los otros, poco a poco el humo se desvaneció y la pelirroja no dudo en darle un puñetazo al hechicero para luego someterlo con su telequinesis.
—¡Ahora sí no se...! —exclama solo para encontrar nada— ¿Escaparan?
No había absolutamente nada.
Aidra, todavía suspendido en el aire por la telequinesis de Taiki, soltó una risa ahogada que terminó en una tos seca. Sus ojos azules brillaron con un destello de triunfo.
—Ya no están aqui. —murmuró el hechicero— Lo que tienes frente a ti es solo el tiempo que logramos ganar.
Taiki apretó el puño, aumentando la presión sobre los pulmones de Aidra, pero antes de que pudiera aplicar una fuerza letal, recibe un golpe en la cabeza que la deja inconsciente, detrás de ella estaba Liz quien escupe a la pelirroja, solo por gusto.
—Sigues siendo un dolor en el culo —masculla con enojo.
El silencio que siguió fue casi ensordecedor, roto solo por el sonido de Aidra cayendo de rodillas y bocanadas de aire desesperadas mientras se masajeaba el cuello.
—Maldita sea... —logró articular el hechicero, su voz sonando áspera.
Liz no le prestó mucha atención a las quejas de Aidra; su mirada estaba clavada en la forma inconsciente de Taiki. La antigua loba tenía los nudillos todavía tensos y una expresión de desprecio puro.
—Debemos irnos antes de que nos alcancen —dice ayudando al hechicero a colocarse de pie.
—¿Dónde están los demás? —Liz niega sin tener una respuesta.
—Solo esperemos que estén bien.

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